1996. DC Comics edita cuatro títulos mensuales del azuloso (Action Comics, Adventures of Superman, Superman, y Superman: The Man of Steel), uno de Supergirl, uno de Steel, uno de Superboy, y el trimestral Superman: The Man of Tomorrow. Eso, sin contar los especiales y unitarios. Con semejante nivel de publicación, uno pensaría que no es necesario buscar más personajes para la Superman Family, y más que crecer, apuntaría a afianzar los títulos y personajes ya conocidos. Pero no. DC Comics fue en extremo ambiciosa y quiso más. Lo que, junto con la implosión de la industria, llevó a una considerable poda de títulos unos pocos años más tarde. Pero esa es harina de otro costal.
La historia, el especial que revisaremos hoy, es una de tantas pruebas que DC Comics realizó en esos años. Un número unitario dedicado a buscar la manera de encajar a Alpha Centurion en la continuidad, y en los títulos de Superman.
Creado en 1995 por Karl Kesel y Stuart Immonen, como parte de la macrosaga Zero Hour, Alpha Centurion era el héroe principal de unaMetropolis situada en otra línea temporal en la que Superman no existía. Más aún, en dicha realidad Lois Lane era la pareja de Alpha Centurion, que era un soldado de la antigua Roma, llamado Marco Aurelio, que fue tomado por los aliens de la raza Virimiru, entrenado, y devuelto a la Tierra un par de milenios después. Producto de este entrenamiento, tenía habilidades de combate. Además, poseía abundantes conocimientos y tecnología avanzada, incluyendo una armadura que le permitía volar, le da superfuerza y supervelocidad, y le entregaba un arma similar a una hoja de energía.
Como resultado de Zero Hour, Alpha Centurion se fue tan rápido como llegó. Pero a los genios comerciales se les abrió el apetito con este romano que hablaba como inglés antiguo, y lo trajeron rápidamente de vuelta a la continuidad. Dado que Superman mantenía recuerdos de la realidad alternativa en la que Alpha Centurion estaba emparejado con Lois, los primeros encuentros entre ambos héroes fueron bastante tensos. Sin embargo, Alpha se radicó temporalmente en Metropolis, hasta ser humillado públicamente por Luthor y dejar la ciudad.
Y es en ese punto de la historia cuando aparece este especial, situado en Washington DC. Y este especial tiene varios puntos a consignar. El primero: pese a que en cubierta aparece tanto el nombre como la insignia del azuloso, su persona ficticia no figura por ninguna parte. El segundo: la historia es una burrada de proporciones. El tercero: nuevamente se cuenta el origen del personaje. Así las cosas, no es de extrañar que este número haya sido la despedida del personaje de la continuidad. Hasta que se ponga de moda Roma u ocurra una crisis de proporciones para la que los guionistas tengan que reclutarlo.
El guión de esta bazofia es producto, ni más ni menos, que de dos personas: Barbara Kesel y Stuart Immonen. Historias como esta dejan en claro que los escritores de cómics también tienen que llegar a fin de mes, y que para tal fin en ocasiones deben aceptar cualquier trabajo que les pidan. Igual que uno no más.
En el plano artístico, los lápices son del desconocido Dean Zachary, mientras que las tintas son compartidas entre Von Grawbadger y Eklund. La composición de las páginas suena a Immonen, mientras que la anatomía y los rostros se parecen a los de Alan Davis.
En una nota final, una historia completamente olvidable y prescindible, para un personaje ídem. Con un universo de personajes tan rico y complejo, ¿qué necesidad hay de buscar más?
Notas relacionadas:




Tengo un recuerdo muy vago de este personaje, pero no deja de llamar mi atención, el que un personaje derechamente romano, use un casco que más recuerda al tipo corintio.
En fin, podría llevar una cantora en la cabeza y, creo que a casi todos les daría lo mismo.
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Por suerte, no lo recuerdo en lo absoluto
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[...] un intento fallido más de DC Comics de lanzar nuevos personajes a la sombra del azuloso, junto con Alpha Centurion y varios [...]
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