Annuals 1995 – Year One
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Annuals 1995 – Year One
En 1986, en el flamante Universo DC post Crisis, los distintos personajes estaban nuevos, frescos, sin ninguna historia. Como ya sabemos, las nuevas aventuras del nuevo Superman comenzaron en el Man of Steel de John Byrne: una nueva miniserie que rápidamente dio paso a un nuevo título del azuloso.
Mientras tanto, las aventuras de Batman tuvieron un nuevo origen en una miniserie de cuatro números, que formó parte de la colección regular del encapotado, que tuvo por título Year One, y que fue realizada por las competentes manos de Frank Miller y Dave Mazzuchelli. En esa historia, en los números 404, 405, 406 y 407 de la revista de Batman, se cuenta magistralmente la primera aventura de Batman, el cómo se transformó Bruce Wayne, el por qué de su relación con Gordon, y así sucesivamente. La historia vendió bien, tuvo buena opinión de la crítica, y se convirtió en uno de los tantos relatos imperdibles de Batman.
Como en DC no son tontos, rápidamente acuñaron el rótulo Year One para contar historias perdidas del pasado de sus distintos personajes. Así, a un autor se le ocurre una idea para contar algo que pasó muchos años atrás, y zuácate, tenemos un Year One. Gracias a ese razonamiento han visto la luz historias intragables como Nightwing Year One y otras completamente olvidables como JLA Year One. La excusa es buena, pero debe ser bien manejada, en caso contrario se pudre completamente y ya no vale la pena seguir leyendo revistas con ese rótulo.
Mientras tanto, los anuales seguían con su carga temática iniciada en 1991: Armageddon 2001 (1991), Eclipso (1992), Bloodlines (1993), y Elseworlds (1994).
¿Con qué seguir? Fácil y bonito: el año 1995 los anuales tuvieron como foco contar historias del Year One de cada personaje. Historias perdidas años atrás, que no se contaron en su momento. Historias alejadas de la continuidad actual, mucho más cercanas a las nuevas versiones de los personajes cuando recién iniciaban sus andanzas en el limpio y ordenado DCU post-Crisis.
Para comenzar la revisión, el anual 1995 de Action Comics, con la primera aventura espacial del hombre de acero. Escrito por David Michelinie, con lápices de Darick Robertson y tintas de Brad Vancata.
Esta historia parte con un enfrentamiento entre Superman y un grupo de criminales armados que aún no lo conocen, pero que algo han leído en los diarios. Obviamente el azuloso los despacha en tiempo record y sigue su camino hacia su destino inicial: Smallville. Sentado a la mesa con Pa y Ma Kent, disfrutando de la buena comida casera, su tranquilidad se ve interrumpida por un sonido que nadie más puede escuchar, proveniente de la Luna. Escucharlo y decidir probar si su capacidad de vuelo le alcanzaba para salir del planeta fue una misma cosa.
Ya en la Luna, Superman descubre los restos de una nave alienígena, y su agónico ocupante, que viene de un planeta lejano en busca de la ayuda del nuevo campeón de la Tierra para repeler unos peligrosos invasores. Rápidamente el azuloso acepta el nuevo desafío y parte al espacio exterior, al planeta del alien, donde enfrenta a los invasores apenas provisto de sus poderes y una botella de respiración espacial. Cuento corto, los derrota, pero casi perece en el espacio cuando su provisión de oxígeno se ve dañada. Consciente por primera vez de un límite mortal para él, el supes regresa a la Tierra.
Como es de esperarse, los invasores cambian de objetivo y se dirigen a nuestro planeta, para -nuevamente- ser repelidas por el hombre del mañana. Así concluye la primera aventura de Superman fuera de los límites de la atmósfera terrestre.
El anual de Adventures of Superman fue escrito por Karl Kesel, con lápices de Ron Wagner y tintas de Josef Rubinstein, y narra el primer encuentro entre el azuloso y los personajes del Cuarto Mundo de Jack Kirby.
Acá el manejo de la historia es mucho más interesante, enganchando las primeras páginas con las secuencias del número 2 de Man of Steel, justo cuando Lois persigue -sin éxito- a Superman mientras éste logra sus primeras proezas y sus primeros titulares de prensa. Claro que no todos están contentos con esto. Particularmente un oficial del SWAT, que se queja amargamente con Dan Turpin, hasta que llega una visitante: Maggie Sawyer, del departamento de policía de Star City. La discusión entre los policías es fuerte y clara. Algunos no gustan de Superman porque los dejará sin trabajo al combatir el crimen por su cuenta.
Mientras tanto, el Capitán Henderson está investigando la escena de un crimen. Muchos muertos. Ninguna pista. Superman aparece y, haciendo gala de una interesante capacidad analítica, no sólo deduce quién realizó los asesinatos sino que además lo persigue y captura. Al ser consultado por una periodista, el azuloso guarda silencio. Cosa que es, en opinión de Henderson, una mala maniobra. La gente quiere saber. Los policías necesitan tranquilizarse. Y, además, los criminales… evolucionan.
Entra en escena Mannheim, y su aliado de Apokolips, Kalibak. Y se viene un enfrentamiento de aquellos, del cual el azuloso se alza triunfante. Resuelto el conflicto, Superman rescata a Lois del río, al que se lanzó con auto y todo para entrevistarlo. Con esa entrevista, los ánimos de la policía se calman un poco, y la división de Crímenes Especiales comienza a tomar forma para las aventuras que vendrán después.
Los dos anuales restantes son el de Superman (con guión es de Roger Stern, lápices de Chris Gosset y tintas de Pascoe y Woch), que narra la primera batalla de Superman contra enemigos místicos, con la ayuda del Dr. Occult; y el de Man of Steel (escrito por Louise Simonson, dibujado por John Paul Leon y entintado por Dennis Janke), que se dedica a los primeros encuentros del azuloso con otros héroes, partiendo por Batman -recapitulando un poco su primera aventura contra Magpie – y luego con Green Lantern, Flash, y así sucesivamente.
En resumen, cuatro historias bastante inconsistentes entre sí, con arte por sobre la media de los anuales que hemos visto, y que se dejan leer muy bien, en especial si se leen cerca del Man of Steel de Byrne.
Pero los anuales de Superman 1995 no terminaron ahí. Quizás en un intento por sondear el mercado para un eventual título mensual de Doomsday (el que seguramente sería escrito por Dan Jurgens, en mi opinión el único guionista capaz de escribir una revista mensual sobre un personaje con un nivel de expresión verbal cuya mayor elaboración es “arrrrrgh!”), ese año fue publicado el Anual de Doomsday. Un desperdicio de cincuenta páginas con participación de todos los autores que formaban parte del super squad en esos días, dedicado a contar -en parte- como Doomsday llegó a estar encerrado en la Tierra. Supongo que las cifras de venta no se dieron muy bien, y todo quedó en ese simple anual. Afortunadamente.


no se si fue un error de tipeo,o si de verdad lo ecribiste asi, pero debo discrepar con tu comentario pero JLA año uno es buenisimo. una exelente historia que hila mucho lo que fue la desaparicion de la primera era heroica y la aparicion de la segunda, en especial la participacion del pelon jon.
yo la recomiendo, sobre los año uno resumidos aca no opino porque no los he leido
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