El Incredible Hulk es uno de los personajes más reconocidos del Universo Marvel por los no-comiqueros, cortesía de la serie de televisión de fines de los ’70, en la que dos actores compartían el rol principal: Bill Bixby como el doctor David “Bruce” Banner, y el fisicoculturista Lou Ferrigno como el gigantón verde (eso, sin mencionar las dos películas para la gran pantalla: Hulk, dirigida por Ang Lee (2003) e Incredible Hulk, dirigida por Louis Leterrier (2008).
Claro que el personaje había sido creado en 1962, por (era que no) Stan Lee y Jack Kirby. Dotado de uno de los intelectos más avanzados del Universo Marvel (que se caracteriza por su alta presencia de lumbreras: Reed Richards, Victor Von Doom, Tony Stark, Hank McCoy y Charles Xavier tienen varios doctorados en distintas disciplinas), el (ya lo dije) flacuchento y esmirriado doctor Bruce Banner se vio afectado por la radiación gamma de una explosión nuclear y, al ser invadido por la ira, se convierte en Incredible Hulk: una fuerza de la naturaleza que se alimenta de su propio enojo, dotado de un poder físico inconmensurable y un intelecto inversamente proporcional (esta característica ha cambiado con el tiempo: durante un período, Hulk era tan articulado e inteligente como el mismo Banner).
A lo largo de sus más de cuarenta años de publicación, el gigante de jade ha tenido excelentes sagas en poder de notables escritores. Un ejemplo es la buenísima Future Imperfect, que suma al guión de Peter David un arte fabuloso de George Pérez, y que –explorando la vieja idea de los viajes temporales- enfrenta a Hulk… consigo mismo.
Lo entretenido de este personaje es que, al ser básicamente una fuerza bruta desprovista de intelecto, funciona como bueno y también como malo. En este último rol, por estos días, podemos encontrar en las tiendas especializadas World War Hulk, macrosaga en la que nuestro amigo las emprende contra los héroes Marvel a diestra y siniestra, con guiones de Greg Pak y arte de John Romita Jr., Gary Frank y varios más. Para que se hagan una idea, es un toro bravo suelto en una tienda de adornos de porcelana y vidrio. Tal cual.
A nivel físico, solo un par de personajes del Universo DC le pueden hacer el peso: el Captain Marvel y –por supuesto- Superman. Y contra este último es contra quien mejor puede funcionar una historia. Enfrentar a Hulk contra, digamos, Batman, sería una soberana lata. A la tercera página el encapotado lo tendría convertido en Banner, en camisa de fuerza, dopado, fin del problema. Pero, como bien sabemos, a Superman le gusta pensar poco e irse de coscachos (si no me creen, revisen Death of Superman: si el azuloso pensara, habría boleteado a Doomsday en la tercera revista).
Así las cosas, en esta historia de 48 páginas publicada en 1999, el queso azul se ve enfrentado al monstruo verde. Aparentemente esta historia transcurre en un universo alternativo, en el que ambos universos (DC y Marvel) coexisten pacíficamente. La trama no puede ser más simple: Clark y Lois llegan a un pueblo del desierto norteamericano a investigar sobre Hulk, entrevistando al Dr. Banner. Detrás de ellos llega el industrial/científico Luthor, con toda la intención de capturar/amaestrar/engañar a Hulk para que destruya a Superman… pero también a contratar a Banner para que se incorpore a las filas de LexCorp.
Como corresponde a toda historia entre superhéroes de distintas compañías, durante los primeros tres cuartos de la historia intercambian aletazos, para finalmente aliarse y conjurar todos los males trabajando en equipo. Resuelto el problema, cada cual sigue su camino y si te he visto, no me acuerdo.
El guión es de Roger Stern, duradero escriba de los títulos del queso azul hacia fines de los ’80 y comienzos de los ’90 (por lo que también participó en los guiones de Death of Superman). Perteneciente a la misma generación de los John Byrne, y Frank Miller, Stern también fue responsable de títulos como Spider-Man, Doctor Strange y Avengers. En esta oportunidad, muestra su oficio con un argumento que, si bien simple, es entretenido y se aprovecha positivamente de los clichés que rodean ambos mitos, haciendo –además- un buen uso de los personajes secundarios.
Los lápices son de Steve Rude, artista de renombre, co-creador –junto a Mike Baron- del personaje Nexus (editado por First Comics), poseedor de un estilo de trazos simples y poderosos (claramente influenciado por Jack “King” Kirby y Alex Toth), directa fuente de inspiración para el estilo de las Animated Series de los ’90, y co-autor –con Dave Gibbons- del soberbio World Finest. En este caso, su arte entrega el marco perfecto para la historia, en un dibujo ambientado en los ’50 pero que, en realidad, transcurre en el presente.
La tinta es de Al Milgrom, frecuente entintador Marvel (que además se hadesempeñado como dibujante y escritor), quien logra estar a la altura de los trazos de Rude.
En resumen, y si lo comparamos con el Superman/Silver Surfer reseñado la semana pasada, Incredible Hulk v/s Superman es una obra maestra. Ahora, por si mismo, es un buen cómic, entretenido y bien dibujado, que se deja leer y disfrutar sin problemas.
Notas relacionadas:




me parece sumamente interesante. att.mr.d kal.el.
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JE JE muy graciosa la alusión a la falta de uso que le da Supermán a su kryptoniana materia gris. Recuerdo que en los comics antiguos se suponía que Supermán era super inteligente y que tenía memoria total. En lo de la memoria, supongo que la cosa sigue igual de prodigiosa, pero en lo de analizar antes de actuar, creo que prefiere dejárselo a Batman.>
Supono que un tipo con esos poderes, es obvio que base más su manera de actuar en la fuerza, que en el razonamiento analítico. En todo caso, a pesar de descender de una raza de científicos, al ser criado como un campesino, se desenvuelve según su cultura y valores y, no como un dotado intelectual.
Por suerte, eso sí, nunca escucharemos de él frases como "IT’S CLOVER IN TIME"
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Sobre esto de la ‘inteligencia’, siempre es gracioso cuando en SupermanvsPredator en un momento dado Superman dice que tiene que pretender ser Batman y cuando no funciona dice: "seguro Batman tendría plan B", muy cierto…
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A raíz de que ed sacó a colación un crossover, me acordé que en el de Supermán Aliens, a mi juicio hubo una embarrada en el guión. Recuerdo que en Supermán el efecto de los rayos solares es acumulativo, lo que hace posibles sus poderes incluso en la noche, sin embargo en esa historia, Supermán vuelve del espacio sin poderes y, con un alien en el estómago, pero al llegar acá…instantáneamente los recupera. y vomita al bicharraco que tenía en la guata. Corríjanme si me equivoco pero… ¿no se supone que la cosa no funciona así?
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Sorry, no firmé la pregunta que hice recién.
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No, no funciona exactamente así, eso si, si bien es acumulativo, períodos prolongados sin recibir luz del sol amarillo o ser expuesto a rayos de sol rojo le quitan los poderes, pero la recuperación no es instantánea.
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el crosver de hulk batman es rebueno, y hay varios combitos entremedio, na de 2 por 3, el dibujo es de garcia lopez old school de los que dibujan de verdad, y por ahi demas se encuentra. >
y superman es superman tiene que pegar fuerte , sinno pa que sirve tener superfuerza si no la ocupa y mas en contra de mosntruos super destructores, si no le personaje no tendria gracia.
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