La semana pasada revisamos la atemporal Justice , saga de doce números protagonizada por la Justice League, pintada por Alex Ross, y publicada entre el 2005 y el 2007. Esta semana revisaremos una historia muy similar, pero a la vez tremendamente distinta, publicada en siete números entre el 2009 y el 2010, escrita por James Robinson y pintada principalmente por Mauro Cascioli, que lleva por título Justice League: Cry for Justice y que da cuenta de ciertos cambios en el espíritu de la liga producidos tras la Final Crisis .
Pero para reseñar esta historia, antes tenemos que repasar dos conceptos clave: la ley, y la justicia. Conceptos que, muchas veces, están alejados el uno del otro.
La ley es un acuerdo dentro de la sociedad, puesta por escrito, y –en el modelo republicano- definida por un poder independiente del estado, cuyos miembros son elegidos democráticamente por la sociedad toda, y como todo acuerdo escrito alcanzado por un grupo de humanos, la gran mayoría de las veces es imperfecta, y unas cuantas francamente inútil. Ley es la que, por dar un ejemplo, manda a los maridos agresores a tratamiento, pero no contempla quién se hará cargo de este. Ahí hay un ejemplo de imperfección. Y no me voy a extender sobre las leyes que se escribieron para disminuir el fenómeno de la subcontratación pero que en la práctica sólo aportaron en la generación de una capa intermedia entre subcontratante y subcontratado, disminuyendo aún más los ingresos de este último.
Por su lado, la justicia es un concepto más abstracto, más absoluto, más orientado a definir lo que es “justo”. En ese contexto, lo “justo” sería que si hay un marido agresor al que hay que tratar, la misma entidad que le obliga a recibir tratamiento se preocupe de que se le dé. O que todos quienes trabajan para el éxito de un determinado negocio, sean contratados por el negocio en sí mismo o a través de un tercero, participen de modo similar de los beneficios de su trabajo. Eso es justicia. Eso es lo que, supuestamente, busca la sociedad, pero no necesariamente se ve reflejado en la ley.
Por ello, justicia es un concepto superior a ley. A lo largo de la historia de la humanidad hay muchísimos ejemplos de leyes que han tenido que ser derogadas o transformadas para reflejar de mejor modo la justicia.
Por lo mismo, la Justice League es la Justice League y no la Law League. Porque su sentido es ese: buscar justicia. Justicia que, después de los últimos acontecimientos, les parece lejana para ellos mismos, con Batman y el Martian Manhunter muertos durante la última crisis.
Todo comienza acá con un debate entre la liga y Hal Jordan, que cansado del precio que el equipo ha pagado, propone comenzar a aplicar mano más dura con los delincuentes. Dado que el estilo de le liga no es ese, da un paso al costado, en el que lo acompaña su viejo compinche Green Arrow. En paralelo, Starman III (Mikaal Tomas) y Congorilla inician la búsqueda de quienes han asesinado hace poco a personas cercanas a ellos. Lo mismo hace, por su lado, Atom. Y Jay Garrick. Y Supergirl. Y el Captain Marvel Jr., que ahora es el Captain Marvel a secas. Y todas las pistas que encuentran conducen a una misma ciudad, Gotham City. Y, aparentemente, el villano detrás de todo esto es Prometheus, a quien recordarán quienes leyeron la JLA de Morrison.
Claro que el argumento no puede ser simple, los héroes comienzan a traspasar la delgada línea que los separa de los villanos, y hay elementos ocultos en la historia, una vuelta de tuerca, y el clásico final.
En esta oportunidad Robinson se da el gusto de armar un relato de la liga con rostros viejos y nuevos, apelando a la historia antigua y gloriosa, y también involucrando elementos del presente, como la nueva Batwoman. Sin embargo la resolución final, la última puntada (como en todas estas sagas) queda al debe. Todo bien hasta el número 5, en todo caso.
En el apartado artístico, el argentino Mauro Cascioli (que está a cargo de todas las portadas, los números 1, 2, 3 y 4 completos, parte del número 5, y parte del número 7) se luce con un estilo que pareciera coloreado con lápices de color, y con un dominio de la anatomía femenina que hace que su Supergirl, su Starfire y su Donna Troy (en bikini, ni más ni menos) estén listas para un número especial de DC Comics Swimsuit Edition. El problema es que parte de los números 5 y 7, y la totalidad del número 6, corresponden a Scott Clark en lápices y tintas, junto a Siya Oum en colores, mientras que en el número 7 también colaboran Ibraim Roberson, David Beatty y Giovani Kosoki. En resumen, la falta de un estilo coherente durante toda la miniserie le juega en contra al resultado final.
Para redondear, una buena historia, que se desinfla en el último cuarto, con una gráfica de altísimo nivel. Lamentable, puesto que estaban dadas las condiciones para tener una producción completamente fuera de serie. ¿Recomendable? Por supuesto: esta saga está en el mejor quintil de DC, y es una de las mejores historias de la liga que he leído en mucho tiempo. Puntos extras por el artista, un latinoamericano, ni más ni menos que un hermano argentino. Como para soñar que algún día los lápices de un chileno tendrán la tarea de representar a Superman y a la Liga.
Notas relacionadas:




Mmm, había escuchado que no era muy bueno, pero… mmm, igual puede ser…
Off Topic: Ayer busqué mi War of the Supermen nº0, genial!!!!, flipé!!!! xD
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Más allá del apartado gráfico que es genial, Cry For Justice parte muy bien y guatea…
Se promete mucho en el comienzo, desde la portada donde vemos desde Luthor a Sinestro; y la propuesta de cambio de folio de Hal Jordan, respecto al concepto de justicia versus venganza. Eso se veía interesante, pero…
Bueno, al menos sirvió para entender lo que vemos hoy en la JLA.
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No sé, como que la verdad es que lo encontré demasiado oscilante, ademas que Robinson confunde realismo con violencia matando a una larga lista de secundarios (incluso uno muy querido por los lectores), y el final realmente no me gusto por que se aleja mucho del estilo de cierto personaje. Por lo demás esta bien escrita pero se pierde en el final.
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a mi tampoco me gusto mucho, el final es bien decepcionante sobretodo la muerte -exacerbada- de la hija de …
ademas de esta muerte sin sentido, que solo sirve para lanzar un reboot de roy harper y oliver queen (creo que es el Nesimo reebot de ellos). Demas esta decir que estos reboot, que transcurren en los especiales “rise & fall” son narrativamente muy pobres y forzados.
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Esta serie es como dice el refran “Mucho ruido y pocas nueces.” Me parece mas una excusa para cambiar la configuracion de la JL que traer una buena historia. Fue mucho mejor “Crisis de Identidad”.
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Crisis de Identidad es un peso pesado… esta “Cry for Justice” no…
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esa iba para un lado y termino en otro, como que presionaron al guionista para que hiciera otra cosa distinta a la que se tenia planeada en un principio
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aunque hubo cambio de dibujante, la verdad, al menos para mi, no s cambio fuerte, el arte a mi juicio mantiene el nivel, ciertamente esta serie establecio cambio a la estructura de la JLA, pero lejos de servir a todos los integrantes de la liga, solo sirve para relanzar a Green Arrow y a Red arrow, como dijo pope…no es un total desperdicio, insisto el arte esta muy bueno, pero tampoco es algo que sea absolutamente necesario leer
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darkseid dale ahi yo te ayudo con la nota, que harto de eso lo tengo a mano, ahi coordinamos si te parece.
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cuec me equivoque hagan caso omiso del post anterior
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