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En todas y cada una de las historias imaginarias que han pasado por esta sección, hay un elemento que permanece inalterable: Kal El es un kriptoniano enviado a la tierra por sus padres ante la inminente destrucción de su planeta. Caerá en la Tierra unos kilómetros más al este o al oeste, o unos años antes, pero siempre ese es el comienzo de la historia.
Este relato no respeta este rasgo y por ello, en mi opinión, no es un elseworld de Superman propiamente tal (aunque el nombre del héroe aparezca en la cubierta).
La historia comienza en Metropolis, el año 1968: Martha Kent, esposa del astrofísico universitario Jonathan Kent, le informa a su esposo, llena de alegría, que está embarazada. Su esposo le informa de vuelta, completamente devastado, que un asteroide del tamaño de una pequeña isla viene volando por el espacio con dirección a la Tierra. Tras comunicar la noticia al mundo (lo del asteroide, no lo de que su mujer está embarazada), Kent es tildado de loco, y se aisla en la granja de sus padres, en Smallville, para construir un cohete que permita salvar de la destrucción a su hijo recién nacido.
Por razones no explicadas, el cohete llega instantáneamente a Krypton, donde es encontrado por Jor El, un rebelde dentro de la lógica del planeta. Jor El adopta al recién llegado como su hijo (pese a las evidentes dificultades que tiene para sobrevivir en un planeta con una gravedad más intensa y un sol rojo), criándolo y aplicando su inventiva para hacerle un exo-esqueleto que compense su debilidad.
En un paseo de exploración, el joven Kal El encuentra los restos mortales de un Green Lantern, junto con los correspondientes anillo y batería de poder. El anillo lo encuentra digno, y Kal El (ataviado con un traje mezcla entre el Superman Eléctrico y Green Lantern) vuela raudo a su hogar paterno, para encontrar a su padre meditabundo y compungido. La explosión del planeta es inminente, pero Kal El logra salvar el día gracias a su –muy oportunamente encontrado- anillo. Agotado por el esfuerzo, el joven es acosado por sueños de otras personas y otro planeta, y pregunta a su padre por su verdadero origen.
Respondiendo sus consultas, el anillo de poder lo lleva a Oa, a la casa matriz de los Guardianes del Universo (y jefes de los Green Lanterns). Allí, un guardián le ayuda a develar el secreto de su origen terrestre. Como era de esperar, Kal El vuela de vuelta a su planeta natal, encontrándolo en estado calamitoso luego de la caída del asteroide, con un gobierno autoritario en Metropolis (liderado por Lex Luthor), y una rebelión cuyo cabecilla es Perry White. Se produce el enfrentamiento de rigor, y –con algunas vueltas de tuerca adicionales- los buenos terminan ganando.
El escritor de esta aventura publicada el año 2000 en dos tomos es uno de los autores más influyentes de los ’70 (y no precisamente por la calidad de su trabajo). Steve Gerber (nacido en 1947 en los USA) trabajó en esa década casi exclusivamente para Marvel, escribiendo títulos como Man-Thing, Defenders, Sub-Mariner, Daredevil, y co-creando al Pato Howard. En 1979, Gerber dejó Marvel, y se enfrascó en una batalla legal con la editorial por el control del ya mencionado pato, el cual era –si bien no legalmente, al menos moralmente- de su propiedad. Esta batalla legal sentó el paradigma en el cual se basan las editoriales independientes de hoy y el esquema de reparto de royalties y copyrights entre las editoriales y sus autores estrellas. En esta oportunidad, a lo largo de los dos tomos de la historia, logra conectar bien las historias de los distintos personajes involucrados y contar un cuento interesante pero que –repito- no es sobre Superman, sino sobre un tipo que se le parece.
El arte (lápices y tinta) corre por cuenta de Dough Wheatley, frecuente ilustrador de historias de Star Wars para Dark Horse Comics, que cumple con creces su labor, desde la cubierta pintada en adelante. Mención especial para la unión de los mundos de fantasía: Krypton hasta la llegada de Kal El respeta la estética post-Crisis, mientras que hacia el final de la historia (y en franca rebeldía contra los usos y costumbres locales) Jor El y Lara se visten como en el Krpton pre-Crisis.
En resumen, una entretenida historia sobre un Superman que no es Superman (pero que termina siéndolo de todas maneras, y que encima, pese a ser hijo de padre y madre completamente distintos, es igual).
Notas relacionadas:




la verdad se ve una historia bastante interesante y que nos hace pensar que tambien puede pasar la misma historia y los mismos personajes,pero los acontecimientos van al reves…>
por la portada,le pondria una buena nota…
"a luchar por la justicia…"
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