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Este tomo, al momento de ser publicado el 2003 por DC Comics, fue presentado como “la largamente esperada secuela a la obra, aclamada por la crítica, Last Son of Earth”. El mismo equipo creativo (Steve Gerber y Doug Wheatley), retoma la historia de “Last Son…” en el punto en que la dejaron en los dos tomos anteriores, con una Tierra ya recuperada ambiental y financieramente, en la cual no todos miran con los mismos buenos ojos los beneficios recibidos de parte de Kal El.
Lamentablemente, el argumento, ya sobre demandado en la historia anterior, no da para seguirse estirando y pierde toda coherencia en la página cinco. Artísticamente la obra es un lujo -cada página no tiene nada que envidiarle a una historia pintada por los Hermanos Hildebrant-, pero la maravillosa gráfica, lamentablemente, no cuenta con una historia que la sustente.
En un muy breve resumen, Kal El –ya satisfecho con lo hecho en la Tierra y molesto con los cuestionamientos a los que es sometido- vuela de vuelta a Krypton para saber de sus padres adoptivos. Mientras, Lex Luthor es liberado de la cárcel por uno de los oponentes de Kal El, ni más ni menos que Morgan Edge. Liberado, Luthor da con la finca de la familia Kent y se lanza, con Lois Lane de prisionera, a Krypton. Algunos kryptonianos, molestos con la rebelión sensualista liderada por Jor El, le reciben casi como el salvador, produciéndose la inevitable batalla entre Superman y Lex (dato freak: el ejército rebelde kryptoniano monta en aves de gran tamaño indistinguibles de los chocobos, elemento recurrente de los juegos de la saga Final Fantasy), al mismo tiempo entre el modo kryptoniano “moderno” (solo conocimiento) y el “antiguo” (más orientado a los sentidos).
Entonces, Kal El (que, recordemos, no es quien nosotros solemos conocer como Kal El, sino que el hijo biológico de Jonathan y Martha Kent, adoptado por Jor El y Lara de Krypton), no contento con haber salvado su mundo adoptivo y su mundo originario, tendrá que luchar, una vez más, para salvar ambos de la maldad de Luthor, que –aparentemente- tiene un gran poder de convencimiento (o bien tanto los kryptonianos como los terrícolas de este universo elseworld son imbéciles). Como dije en mi reseña anterior, la primera historia es entretenida, pero en este caso el argumento degrada el nivel general al punto de ensuciar la primera parte, que había terminado bastante bien para no ser una historia de Superman.
En definitiva, una historia mediocre con un arte liadísimo. Nada más.
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