Escritor: David S. Goyer
Dibujos: Miguel Sepúlveda
Colores: Paul Monts
Letras: Rob Leigh
Camp David, un oficial del estado espera a Superman para que rinda cuentas de sus acciones, el héroe llega puntual. Debe dar explicaciones sobre su comportamiento en Teherán.
Superman le comenta a su interrogador, que no quiso intervenir realmente, quiso pararse junto a los manifestantes para demostrar, a través de lo que él llama un “acto de desobediencia civil” su parecer frente a los abusos del gobierno en todo ámbito.
La verdad el objetivo de “no influir” no se cumple mucho, a pesar de que su presencia fue de 24 horas, sin moverse ni hablar, los manifestantes pasaron de 120 mil a más de un millón Le dejaron rosas y banderas, bombas molotov y otras menudencias que no lo inmutaron un ápice.
Ciertamente este cuento no satisface al burócrata que Superman tiene frente a él, lo reprende al decirle que sus actos fueron vistos como una orden del presidente y viendo su error, Superman decide que renunciará a su ciudadanía como estado unidense (esto nunca llega a pasar, pero la amenaza y la controversia surgen con esa simple viñeta).
En sus actos Superman sigue viendo que sus actos ayudaron.
Historia (4,0): Además de que es bastante aburrida, Goyer se pierde en detalles tontos como la descripción de los poderes del héroe o el tipo de amenazas que enfrenta, por otro lado, no conoce tan bien al personaje, Superman ha estado antes en zonas conflictivas (en Adventures of Superman #632, cuando le dispararon a Lois) y la guerra que ahí se librara terminó 10 minutos después de la llegada de Superman, a pesar de que no intervino. No espero que Goyer se sepa los números de memoria, pero sí al menos que se piense lo que “realmente” sucedería si Superman llegase a una zona de conflicto como esa.
Dibujos (4,5): No me agrada el estilo de dibujo que aquí vemos, es correcto y cumple, más de una viñeta es llamativa, pero quizás es más culpa del entintador que deja grueso rastro de trabajo. No lo sé.
Notas relacionadas:






No hay error en Goyer porque en el intertanto sucedió lo de Infinite Crisis y este tema de los superhéroes asumidos como problemas gubernamentales fue un tema importante en toda esta época post IC. A mi me gusta la historia y debería seguir siendo así el status de Superman. Cómo en el último Action Comics infiere, una cosa es Clark Kent como ciudadano estadounidense y otra muy diferente es que Superman sea relacionado con las políticas y la ideología de un país y que éste país lo sienta como un embajador (impagable lo del chiste sobre la ciudadanía honorífica que quiere darle China).
Ahora, el tema es que se quizo suavizar en AC con Cornell en RofD, de la forma más pobre: insertando a Obama (pregunta: ¿No se supone que el presidente es Suárez?) y colocando banderitas aquí o allá. Pero es una política que ya adoptó DC con el personaje y con el Universo Post Flashpoint y como mestra un botón: JUSTICE LEAGUE que ya no hay la asociación con América y otra diferente vía Superman mismo y el estatus que quiere darle Morrison respecto a su alienación y el sentido de justicia social que tiene.
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[...] Reseña: Action Comics #900 (pt 5) [...]
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