Escritor: Greg Rucka
Artista: Pere Pérez
Colores: Mazi
Letras: Rob Leigh
Portada: Renato Guedes
Este año tendremos anuales en más de un título de Superman. En general los anuales son historias que exploran historias no contadas u orígenes de personajes, esto no es una regla, pero es una tendencia. El último anual que disfrutamos fue el #11, donde se concluyó el arco de la historia “Last son”.
En este anual en particular, Greg Rucia explora el encuentro entre Chris Kent y Thara Ak-Var, los actuales Flamebird y Nightwing, actuales protagonistas de Action Comics. En parte llena el vacío que se produjo desde el regreso de Chris Kent a la Zona Fantasma y su aparición como Nightwing por una parte, por otro lado, conocemos un poco el pasado de Thara Ak-Var
Lo interesante de la trama no radica en las historias de ellos en particular para mi gusto, sino más bien en lo que aprendí de Ursa y Non, feliz leería un anual dedicado a ellos, fue muy poco lo que Rucka expuso, pero pareciera que su talento se derramó en esos personajes más que en los protagonistas, donde seguramente había más lineamientos rígidos que seguir.
No pude hacer mía toda la historia del gremio religioso y la Thara Ak-Var, en cambio el periplo de Chris Kent en la Zona Fantasma y su relación con Non, que muestra un lado compasivo a pesar de su lobotomía me pareció mucho mejor logrado. Eso sí la escena inicial del pelotón que dirige Ursa y se enfrenta a las sondas de Brainiac es buenísima. Si bien lo había visto en el mismo anual anterior, el hecho de que hubiese un lugar físico en la Zona Fantasma, que no recuerdo bien su origen, no me gusto tanto, pero ciertamente se necesitaba un lugar así para poder narrar bien la historia.
Los dibujos de Pere Perez me gustaron en las primeras páginas, sobre todo en la primera, quede muy impresionado por el dibujo de la nave, pero a medida que avanzaba en las páginas la calidad me pareció que decaía. Los dibujos de los dragones fueron interesantes pero nada que me moviera el piso.
Dudo que influya este anual en la continuidad realmente, sospecho que como muchas de estas ideas se diluirá en unos meses y volveremos a la regularidad con Superman en los cielos y Clark en el Daily Planet.
Eso sí destaco a Rucka, se tuvo que enfrentar a una historia poco interesante pero aún así logro un par de puntos altos y dejó un par de dudas que pueden ser interesantes, entre ellas el estudio de Brainiac de parte de Zod. Un par de elementos un poco Deus Ex Machina, como los trajes que tenía preparados Zor-El para entrar a la Zona y que nunca había probado caen con demasiada facilidad. En cambio la actitud tan real de Ursa dirigiendo su batallón estuvo destacable.
Un número que no creo tenga real peso en el mediano plazo.
Notas relacionadas:





Medio fome este número, no me gustó mucho la historia y encontré muy rebuscado lo del origen de Nightwing y Flamebird. Greg Rucka tiene una especie de obsesión por meter la religión en todo, tal como lo está haciendo ahora en Detective Comics con cultos extraños que persiguen a Batwoman.
En otro punto, y que sólo se relaciona con la portada de este número, me escribió Renato Guedes y me cuenta que ya está recuperado y trabajando en nuevos proyectos, que por ahora no puede contar. Por si les interesaba lo que le estaba pasando a Renato con su enfermedad.
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Saludos a Renato. Genial que ya se haya recuperado.
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Me aburrí hasta el cepillo con este anual…
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¿Greg “Rucia” es el pariente travesti peliteñido de Greg Rucka? :p
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