Superman: Blood of My Ancestors
Superman: Blood of my Ancestors
Esta graphic novel publicada el año 2003 combina cuatro mundos distintos en una misma historia: el primero, el mundo del Superman moderno, en la ciudad de Metropolis; el segundo, el antiguo pasado de su planeta natal, Krypton; en tercera, los viejos cómics ambientados en mundos pretéritos, como Turok, Tor, y muchos otros (sobre los cuales hay personas mucho mejor informadas que yo en este lugar, y que -eventualmente- podrían comentarnos); y en cuarta, los mitos de Dune, una espectacular saga de ciencia ficción escrita a mediados de los ‘60 por Frank Herbert.
Todo comienza en un día cualquiera de Superman, en que aparece en medio de Metropolis una criatura (suerte de pulpo verde con un solo ojo) extraterrestre, que se alimenta de los recuerdos de sus víctimas. Así, cuando el azuloso busca neutralizar al bicharraco a punta de fuerza bruta, el monstruo lo agarra y comienza a leer las memorias ancestrales de su pasado kryptoniano.
Así, rápidamente se cambia de escenario, a uno situado hace medio millón de años en Krypton. Claro que no en el Krypton altamente tecnificado que conocemos, sino en un Krypton post-apocalíptico, en el que sus habitantes deben buscar sustento y mantenerse con vida como salvajes. Entre estos, aparece nada menos que “El”, ancestro histórico de Superman y forjador de la Casa de El. Claro que este gran antecesor de Superman no las hizo exclusivamente por su cuenta: era el elegido del dios de Krypton, Rao.
El gran logro de El, que le permitió posicionar su nombre y casa en la historia del planeta, fue pelear contra el tirano Utor (cualquier semejanza fonética con cierto enemigo de Superman no debería ser coincidencia). En primera instancia, los malos lo ajustician y entierran. Pero, como ya se señaló, tiene al dios local de su parte, por lo que rápidamente revive (para sorpresa de los presentes) con una S roja marcada en el pecho (cualquier semejanza con una deplorable serie de TV tampoco debería ser coincidencia).
En ese momento, Superman despierta momentáneamente de la captura del bichejo, sólo para permitir que recordemos el contexto del recuerdo.
El monstruo lo hace dormir en forma inmediata, y los recuerdos siguen. El, ahora con poderes superiores al común de los kriptonianos, se las arregla sin mayores problemas para despachar a los soldados de Utor. Este último, fino estratega, decide cambiar su táctica, poniendo una bella doncella para que sea devorada por un gusano gigante. Como es de esperar, El la rescata sin siquiera despeinarse. Y, con este logro, su reputación crece y crece. Y, como corresponde a todo hombre con gran poder que no ha sido educado por campesinos de Kansas, se comienza a corromper. La vanidad y el ego toman el lugar de sus virtudes.
Y en ese momento Utor hace su jugada maestra: envía a la estupenda Laras Lilit para que, haciéndose pasar por una perseguida de sus tropas, encuentre y conquiste a El. Los demás no son tontos, y rápidamente sospechan, pero El está decidido a hacer su voluntad (la que, a esas alturas y en su razonamiento, es la voluntad de Rao, su Dios).
Nueva pausa para ver cómo le está yendo a Superman con el monstruo. Cero avance. Así que de vuelta a la historia antigua.
En el pasado, El (con sus ideas totalmente emponzoñadas por la arpía Laras Lilit) desea que sus hombres le construyan un palacio, lo que genera cierta tensión entre los suyos, y -lo más importante- lo aleja cada vez más de la voluntad de su dios. Pronto, El le confiesa a su mujer el secreto de su poder (un pozo brillante en el fondo del templo de Rao), y ella rápidamente lo informa a Utor. En tres tiempos El está sin poderes, traicionado por su esposa, capturado, sin ojos y totalmente a merced de Utor para su ajusticiamiento final.
En el último momento, El recupera la cordura, y con ella la devoción a Rao, el beneplácito de su dios y sus poderes. Así las cosas, el maligno imperio de Utor (y Utor) sucumbe, pero también lo hace El. En ese preciso momento, de forma no explicada, la voluntad de El alcanza la voluntad de Superman, y con esta nueva fuerza el azuloso logra derrotar a la criatura enemiga en el presente, que termina reducida a un poco amenazador huevo de color morado, almacenado como trofeo en la Fortaleza de la Soledad.
Ahí, Superman termina de revisar la historia de su pasado: los kryptonianos se han convertido en vagabundos, buscando un nuevo lugar donde asentarse. Laras Lilit, ahora convertida en la futura madre del primer retoño de la casa de El, es aceptada por el pueblo, en tanto -también en el momento final- se arrepintió de su traición y reconoció a Rao como su dios.
Este pastiche intragable fue escrito por Steven Grant (que escribió la primera miniserie del Punisher en 1986) y Gil Kane (a quien vimos en el elseworld Distant Fires), dibujado por el mismo Kane y John Buscema (que participó en Just Imagine Stan Lee creating Superman), y entintado por el maestro Kevin Nowlan.
No obstante la cantidad de talentos involucrados en este esfuerzo, la calidad no se encuentra por ninguna parte. Todos los mitos de Superman sucumben en esta historia. Los poderes que provienen del sol amarillo ya los tuvo uno de sus ancestros, quien -a su vez- retornó de la muerte (tal como lo haría el azuloso después de que Doomsday lo apaleara). Además, aparece un nuevo super-poder: la super-memoria, que le permite recordar (claro que a nivel inconsciente) toda la historia de su familia hasta quinientos mil años atrás.
En resumen, una historia completamente olvidable. Mejor aún: evítenla mientras puedan.


esta historia la tengo en mi coleccion y realmente no recuerdo como llego alli, pero ciertamente no es un buen relato y el dibujo es poco resaltante, no aporta ni quita nada a la historia de superman
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A mí me parece una mezcla entre la historia bíblica de Sansón y la de la serie Smallville.
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¡Uf! Bien lo acaba de expresar, Darkseid… ¡todo un pastiche!
Se tomó descaradamente la bíblica historia de Sansón y se adaptó a un cuestionable guión, para darle al azuloso una interacción con un antepasado que se relacionó con lo divino.
Resulta algo jocoso la sarta de clichés y guiños que, según parece, toma esta historia de manera bastante burda. Otra mujer “L.L”; un villano cuyo nombre evoca al de Luthor; la alusión a la supermemoria de la que Supes hizo gala en los 70s, pero ahora a nivel genético-retrospectivo; la “S” en el pecho; etc, etc.
No puedo creer que se desperdiciaran en un comic como este, talentos como el de John Bucema, que entre muchas cosas, dibujó por mucho tiempo a Conan el Bárbaro. De hecho, la portada recuerda a Conan, pero con una clara alusión sansonesca.
Una duda: ¿La portada es de Kevin Nowlan o de Bucema?
Lo pregunto porque si, solo la entintó Nolan, una vez más transformó el dibujo de otro, en uno que parece suyo.
Además de todo, el efecto de la criatura me hizo acordar de aquel bicharraco traído una vez por Mongul, que provocaba alucinantes vidas alternas, en las personas a las que poseía.
¿recuerdos?
Sansón
poderes
otra mujer “L.L.”
endiosamiento
supermemoria
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Creo que Steven Grant, tiró estos elementos sueltos a la licuadora y creó el cocktail llamado “Blood of My Ancestors”, que más parece un intragable “Bloody Mary”.
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jejeje si ahora que lo mencionan recuerda a sanson, lo insolito es que siendo una historia de superman,el mismo tiene poca participacion en la misma, claro supongo que la idea era contar la historia del supuesto antepasado, pero es como triste leer un relato de superman sin superman.
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Igual a mi me parecio un plagio de la historia de Sanson, solo hay que recordar que shuster y Siegel idearon a Superman de Sanson asi que no me parece raro lo que ocurrio aqui y como se dijo antes, no altera ni el presente ni el futuro de Superman, solo debemos tomar esta historia como un relleno o como prueba de fuego para el escritor.
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Creo que Gil Kane falleció antes de terminar el comic, y por eso llegó Buscema a reemplazarlo (el cual falleció poco tiempo después).
A Kane (el gestor principal de la historia) siempre le gustó el género de la espada y brujería (dibujó Conan también, incluso antes que Buscema), pero no sé qué tan apropiado será este género para una historia de Superman.
Buscema y Roy Thomas prepararon otro Elseworlds con un Superman tipo Conan (¿o medio Tarzanesco?, no me acuerdo bien, salieron unas imágenes en la revista “Alter Ego”), pero con la muerte de Buscema este proyecto quedó inconcluso (y la DC no ha tenido interés en terminarlo).
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Uf! Lo que cuenta Rodrigo, parece la maldición de la sangre ancestral.
Tengo una muy buena opinión del trabajo de Bucema y, lamento mucho que este haya sido su último trabajo.
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