Superman: Peace on Earth
Este unitario de gran tamaño, publicado hacia finales de 1998, fue el primero de una serie de trabajos conjuntos entre Paul Dini y Alex Ross. Buscando rescatar los elementos esenciales de los personajes principales del Universo DC, la serie incluyó además a Batman, Wonder Woman, Shazam, y la JLA.
En todos los volúmenes se relata una historia que puede –o no- ser parte de la continuidad. Situadas atemporalmente, los distintos héroes aparecen retratados de cuerpo entero, enfrentando problemas que son permanentes en la sociedad del siglo XX.
En el caso de este libro de Superman, nuestro amigo enfrenta el problema del hambre en el mundo. Un problema que, con todos los poderes que el kryptoniano tiene, no puede resolver. Y el que, por lo demás, no le corresponde resolver. Porque, como muchas veces se ha discutido (sobre todo en las películas), ¿qué pasaría en el mundo si todos los problemas los resolviera el azuloso? Pronto la humanidad dejaría de esforzarse, y demandarían su ayuda indiscriminadamente, hasta para solucionar las cosas más simples.
La historia comienza con una magnífica recreación del origen de Superman en dos páginas dominadas por el sepia. En la misma tonalidad, para dejar en claro que es parte del pasado, una escena de la infancia de Clark en la granja Kent, acompañando a su padre a plantar vegetales.
Avance rápido al presente. La maravilla de Metropolis trae un gigantesco árbol para instalarlo como pino navideño. Entre la multitud de gente que observa la proeza, el azuloso escucha un llamado de auxilio. Una niña, famélica, sin hogar, a punto de ser aplastada. El supes la lleva a un refugio. Y como no puede hacerse cargo de todo, su alter ego humano, Clark Kent, sale a la calle con sombrero, anteojos e impermeable, para hacer una nota sobre los desposeídos en navidad. Enfrentado a la realidad del hambre de muchos, el héroe no logra sacar el tema de su cabeza durante varios días.
¿Qué hacer? Claramente el problema es más grande que Superman. Pero él podría empezar algo. Dar un ejemplo. Siguiente paso, el Congreso yanqui. Subsiguiente paso, Superman en una misión para repartir los excesos de comida acumulados por los gringos en distintos lugares del mundo donde son necesitados. El desierto americano, las favelas de Rio de Janeiro, el oriente medio, y alguna ex–república soviética, reciben felices su ayuda. Rápidamente se corre la voz, y estas visitas del superhombre atraen multitudes. Y con las multitudes, riesgos. Y ahí tiene que partir de nuevo el hombre del mañana a resolver los líos. Pero todo está bien. Los que no tienen nada están recibiendo algo. Quizás por un rato no tengan hambre. Quizás alguien siga el ejemplo.
Claro que el problema es más complejo. En un país sin identificar, el general a cargo quiere hacerse cargo de la distribución de la comida. En otro, acusan a Superman de imperialista. En un tercero derechamente le disparan en vuelo, envenenando los alimentos. La misión ha concluido. Como un fracaso.
¿Qué resulta de todo esto? Un mensaje de Superman para la humanidad, contando su experiencia al tratar de resolver el problema. Y dejando en claro que la solución al mismo está en los corazones de los hombres, que deben compartir su conocimiento, su tiempo, y su generosidad. Especialmente con los jóvenes, dueños del futuro, con la esperanza de que algún día se alcance la paz en la Tierra.
La historia cierra donde comenzó, en la granja Kent, donde Clark enseña a un grupo de visitas colegiales lo que su padre le enseñó a él.
Paul Dini es un escritor salido del mundo de la animación. Eterno partner de Bruce Timm, se formaron en Warner Animation como parte del equipo de los Tiny Toons, y se ganaron el respeto del mundo con la ultra-reconocida Batman The Animated Series. De ahí, el salto de Dini a escribir cómics fue natural. Claro que el hombre no abusa. Tiene una producción más bien limitada, pero básicamente sólo escribe joyas. De su pluma es Mad Love, quizás el mejor cómic de Batman publicado en la década de los ’90, que incluso ganó un premio Eisner. En esta oportunidad, Dini aborda un tema de gran complejidad y sale airoso del desafío.
Alex Ross es, como ya dije en la reseña de Kingdom Come,el mejor ilustrador vivo, muerto o por nacer del mundo del cómic. Acá, una vez más, se luce, retratando a Clark Kent como Atticus Finch y a Superman como una mezcla perfecta entre su Superman clásico y Christopher Reeve. Por supuesto, el gran tamaño del libro ayuda muchísimo. La ilustración de la portada dice mucho. No es un Superman en acción… es un Superman más bien reflexivo.
Este libro es imprescindible para el comiquero fanático, recomendable para el comiquero aficionado, y perfecto regalo para quien no entiende mucho de cómics. Se encuentra en el mercado local en ediciones Vid y españolas (lamentablemente, algunas de estas ediciones no respetan el tamaño original). También está disponible en una megaedición americana, con todos los trabajos de la serie en un mamotreto de gran tamaño (y peso).
Finalmente, cabe señalar que este libro está dedicado… a Superman, como fuente de inspiración de todos nosotros. Como más de una vez he dicho, el azuloso vale como personaje y como inspiración de muchos –me incluyo-, a quienes nos gusta creer que, si existiera un ser con tanto poder, se dedicaría a hacer el bien.


Yo tengo la edicion Vid y la americana. La americana es increible, casi el doble de tamaño que la de VID. La española la tiene un amigo y es un poco mas grande que la de VID, pero mas pequeña que la americana.
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al final comq ue la enseñanza que se puede obtener de esta historia, es >
""dale un pecado a alguien y se le pasara el hambre un dia, enseñale a pescar y tendra comida toda su vida"",
no se puede tar haciendo beneficiencia ni tratando de ayudar a la gente en todas partes si ellas no quieren salir del hoyo y no tienen la voluntad para hacerlo.
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Quería tomarme la libertad de hacer un alcance acerca del Supermán de Alex Ross. Cuando, hace años, tuve Kingdom Come en mis manos, encontré que Ross había hecho magistralmente un Supermán cincuentón, basado en, a mi juicio, un C. Reeve envejecido. Ya había leído Marvels y, Kingdome Come solo ratificó para mí, lo que pensaba del soberbio trabajo de Ross. Sin embargo, a través de muchos otros comics y, varias portadas, en donde Ross retrata a nuestro héroe más joven, rara vez me ha llenado el rostro que le hace, ya que lo sigue haciendo parecer algo viejo y, también de figura un poco regordeta, yo diría que con más pinta de luchador de Titanes del Ring, que la del clásico y atlético superhéroe. >
Es una opinión muy personal, pero la figura que siempre he tenido de Supes se asemeja más a como el mismo Ross lo hizo enfrentándose a Spiderman, en su versión de la portada de ese clásico crossover.
En todo caso, esto no desmerece en absoluto el realista y sensacional trabajo del gran Alex Ross.
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Respecto al comentario del amigo Mau, sobre el Super cincuenton, comparto su alcance, sin duda Ross es un gran RETRATISTA, mas que dibujante, de hecho hasta donde se estudio arte, de ahí que ocupe modelos para sus dibujos,de hecho el pastor Norman Mccay de Kingdome Come, esta basado en la figura de su propio padre y para el hombre del mañana se baso en su gran amigo Fank Kasy, DE AHÍ que sin duda resulte algo mayor, alguna vez vi un boceto de Ross para Superman inspirado en Tom Welling sin duda le daba más lozanía al hombre de acero, de ahi que me agrade su trabajo en Marvels en que se jugó más y trabajo al parecer sin modelos, como dicen MARVELS le dio la fama KIGDOME COME, la plata, jejeje, lo que no se puede desmerecer es su gran trabajo que retrata a los héroes de manera icónica, sea la editorial que sea!, ahora Gary Frank hace al Super en base al mítico Chris Reeve, que sin duda parecía sacado del cómic. Qusiera saber quien fue su modelo para wonder woman, sería linda carter??
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No tengo tanto conocimiento técnico como para saber si es dibujante o retratista. Lo que sí puedo decir es que según Ross, para él Superman no es un fisicoculturista. Ross trata de dar a Superman una imagen de alguien poderoso, imponente, pero no de alguien que se le salgan los músculos por el cuello.
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Yo tambien pienso que Superman no tiene porque tener un fisico perfecto. Puede ser incluso medio regordeto,si al fin y al cabo la fuerza viene de los poderes que le da la radiacion del solo amarillo… se imaginan si los musculos de Superman fueran proporcionales a su fuerza fisica+ Seria una masa amorfa como la que salia en esa epoca despues del regreso.
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Encuentro interesante que tengamos diferencias de opininión con respecto a cómo debe ser el físico de Supermán. Mientras algunos lo vemos como un ejemplo de canon clásico y atlético, otros piensan que podría ser hasta medio gordito.>
Últimamente, a raíz de las diversas interpretaciones del hombre de acero en los cómics y en la televisión, parece haber la tendencia a que el físico del tipo no sea tan perfecto ni clásico, ahora, si nos basamos en el Supermán de los 60 y 70, su físico podría asemejarse al de un joven Rock Hudson, eso sí… haciendo todo por Metrópolis y no por Detroit.
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