1988. El nuevo Superman de Byrne la rompe en todos lados. Hay tres títulos mensuales del azuloso, fans contentos, y abundante prensa. Pero el personaje de más alto rendimiento de la editorial es Batman, para el que se están publicando novelas gráficas, miniseries y especiales en formato prestige, todo bajo el paraguas de que el detective es un personaje orientado a un público más “adulto”.
Así las cosas, la mejor opción era el probar cómo andaba el azuloso en un formato distinto al de la revista mensual. Y que mejor manera de probarlo que combinando lo mejor del Superman pre-Byrne, el dibujante Curt Swan, y lo mejor del Superman post-Byrne, el mismísimo… John Byrne. Con las tintas de Jerry Ordway, este equipo tomó la tarea de probar si Superman era viable en formato prestige.
La historia comienza en la luna, en una especie de observatorio lunar. Desde allí, se detecta una especie de anomalía, un fenómeno que se asemeja a una rajadura en el espacio. Mientras, Superman regresa a Metropolis de una misión, y retoma su identidad civil como Clark Kent, para disfrutar de unas horas de vida “normal”.
En el espacio, algo ocurre. Una sombra comienza a juntar algo, sin especificar qué. Una sombra cuyo tamaño supera al de la Tierra y la órbita lunar. Superman parte raudo al espacio a investigar. Dentro de la sombra hay una estructura, antiquísima. Y la sombra ya encerró a la Tierra y la Luna. Y la estructura se deshace de Superman con una facilidad pasmosa, mandándolo a la Luna completamente inconsciente. Ahí es despertado por el personal de la base, quienes además le comentan que sintieron “un tirón”. Superman vuelve a la carga, para descubrir que la Tierra y la Luna están siendo, literalmente, remolcadas fuera del sistema solar, vaya uno a saber dónde.
Al interior de la estructura, los esbirros del tipo a cargo le transmiten las malas noticias: el planeta y satélite que han recogido tienen habitantes. Superman es capturado, y llevado ante el líder, quien escanea su mente y se sorprende al descubrir un kryptoniano vivo. Vivo, pero completamente inútil ante el nivel de poder que tienen sus captores. Rápidamente Lois, Perry y Jimmy son teletransportados desde el Planet a la nave, como los amigos más cercanos del azuloso y eventual moneda de cambio para una negociación. A ellos, el malvado les explica que su trabajo consiste en capturar mundos que aún disponen de recursos naturales para llevarlos como materia prima a una raza de seres cuyo planeta de origen ya no tiene nada.
Superman se ve obligado a combatir para contrarrestar esta amenaza. Enfrenta combates físicos, amenazas para toda la humanidad, extorsiones, mentiras y un largo etcétera, triunfando. Prevaleciendo, porque eso es lo que Superman siempre hace: sobreponerse a los contratiempos y asumir su rol de guardián de este planeta.
Lo triste del caso es que, al final -y dado que en la Tierra aparentemente nadie se enteró del suceso- nadie sabrá lo que pasó. Fin de la historia.
La pregunta de fondo es… ¿vale la pena el formato prestige para esta historia? La triste respuesta es: no. ¿Por qué? Pues, básicamente, porque no es una historia que introduzca un aporte significativo en los mitos, un nuevo personaje, o un evento que permita entender mejor al azuloso. Muy por el contrario, es una historia que –para todos los efectos prácticos- nunca ocurrió. Perfectamente podría haber calzado en un anual, o –recortándola un poco- en un número regular.
Lo bueno es el dibujo de Curt Swan. Excelente, sobresaliente, magistral. Básicamente toda mi relación con los cómics del azuloso es post-Crisis (salvo las clásicas Novaro que leí de chico), por lo que el dibujo de Swan no me es familiar. Ese punto hay que concederlo. Por calidad, está al nivel de un García-López o un Barreto. Por producción histórica, no tiene parangón. Pero de una novela gráfica se exige más que un buen dibujo. Si se quiere seguir esa línea, tiene que ser una novela “pintada”, como las de Ross u Olivetti.
En resumen, una historia con una buena cara gráfica, pero –además de eso- sólo una historia del montón. Una de muchas, que no califica para novela gráfica, para prestige, ni siquiera para un especial.
Para colmo de males, por el lado de Batman ese mismo año se publicaba The Killing Joke, la magistral obra de Alan Moore y Brian Bolland. Así, nadie puede. Afortunadamente, en años posteriores el formato prestige sería usado para excelentes historias de Superman como la Biografía de Lex Luthor y Under a Yellow Sun.
Notas relacionadas:





Me habría gustado leer esta historia, aunque solo fuera por ver los dibujos ochenteros de Curt Swan.
No sé qué opinan, pero para mí, los ochenta y noventa se transformaron en algo así como la nueva “golden age” de Supermán y los demás personajes DC. Creo que fue la época donde más comics leí y, donde el azuloso brilló más que nunca.
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eso de novela grafica es un invento para que crean que estan leyendo cosas mas “” adultas”" , hay que reconocerle una cosa a los gringos de que saben saben, los que no saben son los tarados que se engrupen solos con eso de novela grafica
esta historia la saco Zinco ono???
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Mian efectivamente esta historia la publico zinco y para Mau dato practico aun se puede encontrar en venta en una tienda donde venden comics baratos esta en Tarapaca con Sn. diego, efectivamente se puede encontrar casi todo lo publicado por Zinco inclusive crisis y Leyendas, y numeros de superman antiguos… fue un lugar donde pude completar mi coleccion zinco…
saludos
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Al que la leyó, ¿Sabes si estaba en la continuidad de la época o era un especial fuera de ella? Saludos.
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Zor-El: en ninguna parte del libro se da a entender que esta historia esté fuera de la continuidad, por lo que se debe interpretar como parte de la misma.
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