
Agotada la franquicia de Superman en el cine luego de las tres primeras películas, los Salkind decidieron hacer un cambio, no en la orientación, sino en el personaje principal, en una suerte de spin-off que les permitiera seguir lucrando con los superhéroes en la gran pantalla. El personaje elegido fue la doncella de acero, Supergirl.
Para esta nueva franquicia, los Salkind buscaron combinar ciertos factores de éxito de la saga anterior, con algunas novedades. Para comenzar, buscaron un nuevo director, eligiendo a Jeannot Szwarc (el mismo de Somewhere in Time), y dejando fuera a su viejo conocido Richard Lester. Tal como en Superman, buscaron un nombre de peso para interpretar a la villana, recayendo el “honor” en Faye Dunaway. Para darle un poco de integración con las películas de Superman, Marc McClure hizo un cameo en su rol de Jimmy Olsen. Y, en el rol protagónico, una desconocida: Helen Slater.
El problema es que dentro de los factores críticos que consideraron los Salkind,se les olvidó un pequeño detalle. El guión. Si recordamos, para Superman el primer responsable del guión fue ni más ni menos que el novelista Mario Puzo, quien había sacudido al mundo unos años antes con su mega best seller El Padrino. Para Supergirl, el guión fue responsabilidad de David Odell, quien antes había escrito algunos episodios de… Los Muppets (y un par de años después escribiría esa obra maestra del cine arte llamada Masters of the Universe, en la que Dolph Lundgren hacía de He-Man). Con semejante prestigio, lo primero que hizo el guionista fue tomar la peor decisión posible: centrar la historia en el mundo de la magia. Como bien sabemos, si hay un escenario en el que el azuloso no funciona, es ese. Por extensión, su prima tampoco. Leer más…



Escritor: Sterling Gates
¿¿Esto será algo así como una autobiografía??
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