Uno de los muchos atractivos que tiene Superman como personaje es su amplio reparto de personajes de apoyo. Tanto en Smallville como en Metropolis, el azuloso ha estado siempre rodeado de una gran cantidad de secundarios, que forman parte del mito tanto como el traje azul y rojo, Krypton y los super-poderes. Ma y Pa Kent, Lana Lang, Pete Ross, Lois, Perry, Jimmy, Supergirl y así sucesivamente. Todos estos personajes, eso sí, son permanentes en el tiempo, desde el inicio de la historia de Superman, y se han repetido en sus distintas encarnaciones: cine, televisión, seriales de radio, distintas versiones en cómic.
La penúltima encarnación del mito en los cómics, iniciada a contar de 1986 con The Man of Steel, incluyó una nueva gama de personajes secundarios, principalmente aparecidos en torno a la saga de la Muerte y Resurrección de Superman. Así, Steel, el Superboy clon, y Supergirl-Matrix complementaron las habilidades del azuloso y le dieron la oportunidad de tener una serie de colaboradores en el estilo de Batman (que históricamente había tenido a Robin, Batgirl y Batwoman como asociados en su incansable lucha contra el crimen).
Convengamos que personajes del estilo son un aporte en los mitos del supes. Tanto porque permiten el desarrollo de un rol más paternal y formativo, en el que Superman los guía y orienta en el camino del superheroísmo, como por la posibilidad de construir historias en las que tiene que recurrir a héroes de “segunda línea”. Algunos podrán argumentar que en la relación con Batman hay una buena parte de esto último, pero la verdad es que la relación que tiene con el detective es de iguales, pese a que Mr. Wayne no tiene superpoderes propiamente tales.
En 1999, DC aprovechó este equipo para publicar un número unitario titulado Team Superman, en el cual el azuloso une fuerzas con sus colaboradores antes mencionados en una aventura convenientemente titulada “They Died with their Capes On” (lo que podría traducirse como “Murieron con las capas puestas”).
Esta historia comienza en el espacio, en una nave, en la que un astuto supervillano llamado Anti-Hero captura al único superhéroe de los alrededores, con la sola intención de diseccionarlo y hacerse con sus poderes. A salto de página, Superman falla al salvar un avión que estaba en manos de terroristas, por lo que –abrumado por la responsabilidad y por no haber sido lo suficientemente cuidadoso- anuncia al mundo que dejará de dedicarse al negocio superheróico.
Semejante decisión impacta al mundo. Y no solo a los ciudadanos de a pie, sino también al resto de la comunidad de tipos con capas y mallas, que respeta el deseo del azuloso. El problema es que Superman no renunció. Quien lo hizo fue Anti-Hero, haciéndose pasar por el kryptoniano, al que tiene capturado. Pero, si bien los héroes compran el retiro forzado del azuloso, hay alguien que sabe que no es verdad: Lois. Y con esa convicción acude a Supergirl, quien rápidamente arma un equipo con Superboy y Steel.
Claro que no están solos: ellos tres, rebautizados como Team Superman, son uno de los doce equipos en que se ha estructurado la JLA para rastrear a Superman por todo el mundo. ¿Y cómo supo la JLA que Superman estaba perdido? Batman se dio cuenta, al analizar el mensaje de renuncia del azuloso. Como era de esperarse, los miembros del Team Superman encuentran la nave de Anti-Hero y son rápidamente reducidos por el villano.
Una vez explicada su motivación y objetivo, el malo los deja encerrados y solos, para que se liberen, liberen a Superman, y empiece el festival del coscacho. Cuento corto, el tremendo villano resulta ser poco más que un personaje de la película Men In Black, y queda completamente demostrado que hay desafíos para los que ser Superman no basta… y en los que incluso el último hijo de Krypton necesita una mano.
Este unitario especial fue escrito por Mark Millar, de quien ya hemos hablado acá en las reseñas de Red Son y de la Civil War de Marvel. Para ser honestos, creo que la premisa inicial es muy buena y podría haberse explotado mucho mejor. Todos quienes conocemos a Spider-Man sabemos que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, y toda la historia de una falla de parte de Superman y los efectos de la misma, tanto para él como para la sociedad, serían muy interesantes de desarrollar. Acá esa posibilidad se deja de lado para contar una historia que no tiene nada de especial.
En la parte artística, los lápices son cortesía de Georges Jeanty, dibujante principalmente asociado a Marvel en títulos como Bishop, Gambit y Deadpool, mientras que las tintas corren por cuenta de nuestro viejo conocido Doug Hazlewood. En términos generales, el arte sólo cumple. Esta historia no pasará a la –valga la cacofonía- historia por sus dibujos.
En resumen, un especial que daba para más, pero que muestra cómo, a veces, incluso Superman necesita una pequeña ayuda de sus amigos.
Notas relacionadas:





Así que el “bocazas” ególatra de Millar, no le sacó partido a algo potencialmente bueno. Creo que este tipo, si bien es reconocido como un buen guionista, podría ser mucho mejor si no se ensalsara tanto él mismo, con su feedback de soy el mejor.
A propósito de que se menciona a Supergirl-Matrix ¿alguien sabe qué fue de ella?
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yo echo de menos a Supergirl Linda Danvers, ¿¿alguien se acordara de ella en lagun momento???,
geof jhons es rebueno pa esas cosas o strasinsky
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Como siempre me encanta leer tus reseñas Darkseid, un abrazo compañero!
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¿Existe edición en español de este especial o hay que conseguirlo americano solamente? Saludos.
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Según se no existe versión en español.
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