La última gran saga que falta por reseñar para cerrar esta sección (hasta que Dan Didio, o quien lo reemplace en su momento, decida lo contrario) fue publicada en 1995, lleva por título Underworld Unleashed, y dentro de sus principales características está la no participación de Superman en la misma (razón por la cual no la reseñé algunos meses atrás, provocando la ira del respetable). En ese momento, el azuloso se encontraba fuera del planeta, en los eventos del arco argumental conocido como Trial of Superman.
Esta desaparición fue muy conveniente para los intereses del villano de esta historia, un demonio llamado Neron, personaje creado especialmente para esta miniserie publicada en tres números, la primera después del reordenamiento del naipe que significó el bodrio de Zero Hour.
Todo comienza con cinco villanos de segundo nivel, provenientes de la galería de Flash: Captain Boomerang, Captain Cold, Heat Wave, Mirror Master y Weather Wizard. Todos ellos aparecen enfrascados en distintas tareas de destrucción, fuera de la escala delictual en la que frecuentemente se manejan, las que terminan con sus propias muertes y con la absorción de sus almas por una fuerza no identificada. ¿Qué pasó? Neron les ofreció un lugar en la historia como los villanos más grandes de todos los tiempos, si hacían lo que él les pedía. Claro que nadie les advirtió que hacer tratos con el demonio (o con un demonio) podía ser contraproducente. En este caso, no sólo perdieron la vida, sino que además su alma, y justo después cumplir la destructiva tarea asignada.
A renglón seguido, Nerón convoca a los villanos del mundo y se los lleva a un lugar que parece ser el infierno para ofrecerles un pacto siniestro: les concederá su deseo más preciado a cambio de su alma (claramente la moneda de cambio del infierno no se ha devaluado con el tiempo). Luthor acepta el trato, cambiando su alma por aumentar su intelecto. El Joker también acepta, cambiando la suya por una caja de habanos. Algunos rechazan la oferta. Mongul declara a Neron interlocutor no válido, y Neron le da una paliza de proporciones, usándolo como ejemplo para demostrar su poder.
En el segundo número, Neron trata de reclutar a los buenos para sus negocios. Claro que algunos de estos son más difíciles de convocar, como Batman, quien se resiste con uñas y dientes. Algunos, con el espíritu más débil, sucumben ante la oferta. Y, para mayor preocupación de los héroes, aparentemente Superman está prisionero de Neron (nosotros sabemos que está perdido en la distancia, pero la JLA no lo sabe), lo que genera incertidumbre y temor en las filas de los defensores del bien. Los que, por lo demás, están perdiendo la batalla.
En el número final (curiosamente titulado igual que el infame libro del Dr. Wertham, Seduction of the Innocent) es el Captain Marvel el llamado a resolver el entuerto, usando un resquicio legal, un truco. El mortal más poderoso del mundo le ofrece a Neron su alma, a cambio de la liberación de sus amigos capturados, sin condiciones adicionales. Neron acepta, pero al momento de recibir esta alma se intoxica… puesto que es un alma pura, el alma del niño Billy Batson, alter ego del Captain Marvel. Con esta maniobra, Neron debe retirarse, no sin antes componer todos los desaguisados que ocasionó. Fin del asunto. Claro que la editorial de todos modos aprovechó la instancia para dejar algunos de sus villanos con un importante upgrade.
La responsabilidad de escribir esta demoniaca historia recayó en las siempre competentes manos de Mark Waid, de quien hemos hablado en las reseñas de sus excelentes Birthright con Leinil Francis Yu y Kingdom Come con el insuperable Alex Ross. Sin ser una historia del otro mundo, entretiene, y se las apaña bastante bien con la imposibilidad de usar al azuloso, que es número puesto en toda gran saga que se precie. Tiene algunos resquicios por acá y por allá, pero –en comparación con varias otras sagas- sale ganando.
En el apartado artístico, los lápices son del yanqui Howard Porter, en el que fue su primer trabajo estelar antes de hacerse cargo de la JLA (en la versión que escribió el escocés indomable, Grant Morrison), mientras que las tintas se reparten entre Dan Green y Dennis Janke. El resultado es bastante mediocre, con dibujos que parecen terminados muy a la rápida. Hay que concederle a Porter el hecho de que, con el tiempo, fue mejorando su arte. Pero en esta ocasión, de regular para abajo.
Como toda gran saga que se precie, Underworld Unleashed también tuvo crossovers con algunos títulos regulares:
- Aquaman 14
- Azrael 10
- Catwoman 27
- Damage 18
- Detective Comics 691
- Extreme Justice 10
- Fate 13
- Flash 107
- Green Arrow 102
- Grenn Lantern 68
- Guy Gardner: Warrior 36
- Hawkman 26
- Impulse 8
- Justice League America 105
- Manhunter 12
- Primal Force 13
- Ray 18
- R.E.B.E.L.S. ’95 13
- Starman 13
- Steel 21
En resumen, una mega historia que se deja leer, pero que no es de las mejores. Sólo recomendable si no hay nada que valga la pena en la lista de “pendientes”. Y, encima, Superman no aparece. Quizás esto es lo mejor que tiene: darnos una oportunidad de ver cómo serían los cómics DC si la editorial perdiese los derechos sobre el personaje. Pero, como gran saga en sí, es de lo peorcito de la lista.
Notas relacionadas:




Nunca digas eso de que DC pierda los derechos!
Cruz pa’l cielo…
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Está para un artículo de Lois Lane: ¿Por qué DC, necesita a Supermán?
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NOOOOOOOOOOOOO NUNCAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!
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