1987. Byrne ya redefinió -con éxito- los mitos de Superman. Claramente, el tipo sabía de lo que estaba hablando. Su nuevo hombre del mañana estaba totalmente acorde con los tiempos que corrían, y toda la historia, y su entorno, habían sido apropiadamente actualizados. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para redefinir el mito más allá? ¿Para agregar un poco más de historia, un poco más de contexto? Porque… todos conocemos la historia de Superman, pero ¿cuánto sabemos de su planeta de origen?
Entra entonces esta miniserie de cuatro números, titulada World of Krypton. Una miniserie narrada en tres tiempos: el primero, miles de años atrás en la historia kryptoniana; el segundo, una generación antes de Superman; el tercero, en el presente, en Metropolis.
¿De qué va esta historia? En simple, de contextualizar qué tipo de sociedad tenían los kryptonianos, y de dejar en claro que si bien en su mundo altamente ordenado y tecnologizado no existían la muerte, el desorden ni la enfermedad, no todos eran felices. Y de dejar en claro -también- que esta perfección se sustentaba en el sacrificio de algunos.
¿Cómo así? Veamos.
Miles de años atrás, la perfección kryptoniana se sustentaba en gigantescos bancos de clones. Cada kryptoniano tenía tres clones almacenados, todos durmientes, todos sin mente, a los cuales recurrir en caso de necesitar piezas de repuesto. Un hígado, un corazón, un brazo, todo cien por ciento compatible. La perfección en donación de órganos. ¿Perfecto? Claramente no. Algunos kryptonianos discrepaban de este modelo, y protestaban por la liberación y la entrega de conciencia a estos clones. Esto, claramente habría terminado con la perfección física y vida eterna de los kryptonianos, amén de con una tradición y estilo de vida milenarios. Las protestas subieron de tono y se pasó a la violencia. A un elevado costo, los kryptonianos lograron preservar su estilo de vida. Eso, miles de años atrás. El protagonista de esta parte de la historia es Van-L, tatara-tatara-etc. abuelo de Jor-El.
Una generación antes de Superman, el joven Jor-El está absorto estudiando la historia de su planeta y de sus antecesores. Obviamente, está fascinado por las aventuras de Van-L, y por todo lo que ocurrió miles de años en el pasado de su planeta. A diferencia de los demás kryptonianos de su tiempo, Jor-El es presentado como un soñador, como un hombre capaz de sentir emociones (las que estaban completamente vedadas a los kryptonianos de verdad). Así las cosas, asistimos en esta historia al momento en que a Jor-El le es presentada (es un decir) quien será su compañera (también es un decir): Lara. En verdad, la pareja como tal nunca existió. Sus células fueron combinadas en una cámara ad-hoc y ahí se gestó el que sería Kal-El, Superman para sus amigos (y ya que estamos, también para sus enemigos). No obstante, Jor-El estaba obnubilado por Lara. En buen castellano, estaba enamorado. Pese a nunca antes haberla visto en persona. Como decía, Jor-El era atípico en su planeta. Esta parte de la historia concluye volviendo a contar la historia de las primeras páginas de Man of Steel, con Lara horrorizada por el desino que espera a su retoño y Jor-El declarándosele.

Finalmente, en el presente, es Superman quien relata esta historia a -era que no- Lois Lane. Quizás si la parte menos lograda de todo el relato, cumple con aportar un poco de cercanía a la misma. Y no mucho más.
En resumen, este World of Krypton es una pieza de compañía para el Man of Steel, y aporta aún más información y elementos al desarrollo del mito. Elementos que fueron usados, incluso, varios años después, en sagas como la muerte y resurrección del queso azul.
Esta miniserie (junto con otras dos que revisaremos las próximas semanas) fue escrita por John Byrne.
En los lápices, tuvo que cederle el trabajo a un novato que daría mucho de qué hablar en el futuro: Mike Mignola. En ese momento en los inicios de su carrera, Mignola ni siquiera esbozaba el estilo que le haría famoso en Batman: Gotham by Gaslight y luego con su Hellboy. Así que en esta oportunidad apenas y cumple con unos trazos genéricos. En las tintas, Rick Bryant, un profesional no muy prolífico pero de larga carrera en Marvel y DC, que se complementa bien con las líneas de Mignola y nada más.
En resumen, una historia interesante, fácil de leer, imperdible para los completistas del Superman de Byrne.
Notas relacionadas:




Pero… las portadas sí son de Byrne ¿correcto?
¿Te gustó el comentario?
0
0
Sí, revisé mis … ejem ejem originales y son de Byrne con tintas de Walt Simonson
¿Te gustó el comentario?
0
0
A propósito, con esto de que gran parte de lo que nos entregó Byrne, estaría quedando obsoleto después que la dupla Johns/Frank relance a Supermán, me asalta la duda de cual debería ser el enfoque para usar en la nueva película, si es que parte desde cero. Tengo la opinión de que las ideas van a estar más disímiles que nunca. En todo caso, como el proyecto se retomaría recién el 2011, hay mucho tiempo para que los cabezones de la Warner lo piensen bien y, pongan a la cabeza (espero) al sujeto indicado .
¿Te gustó el comentario?
0
0
Definitivamente Byrne es un genio, su trabajo en la mitologia de Superman aun sigue dando cosechas, que bien!
¿Te gustó el comentario?
0
0